miércoles, 11 de mayo de 2011

Mi propia varita Magica

Un dia existio una mujer sin fronteras, que se ganaba la vida modestamente; vendia artículos de belleza, perfumes, acdesorios de fantasia; los cuales vendia caminando, tocando puertas, visitando negocios y con sus amistades y familia.

Cada día viajaba por la ciudad; y la mayormente de el dia se la pasaba en autobuses con su bebita de 22 meses y cargando maletas pesadas y enormes junto a su panalera. Cuando llegaba a una intersección tiraba una varita al aire. Del lado que cayera la varita, por esa senda ella caminaba pues era el rumbo a seguir. En una ocasión un anciano se atravesó en su camino al verle tirar la varita por tres veces consecutivas. finalmente le preguntó:

--¿Chiquita, por qué tiras esa varita?

--Dejo que Dios sea quien por medio de esta varita me indique cual es la direccion a seguir--respondió.

--Entonces, ¿por qué la tiras tres veces?--preguntó el anciano.

--Porque las primeras dos veces me señal mal la direccion--fue su respuesta.

El anciano tristemente bajo la mirada y se alejo.

Esa joven cansada siguie el camino que le convino mas.

Ahora, 27 anos despues se que el propósito fundamental de la oración no es que obtengamos lo que queremos, sino aprender a querer lo que Dios nos da. Pero eso nunca sucederá si no rendimos nuestro testimonio, voluntad y confianza y anotamos en la agenda de Dios nuestro horario en lugar de la nuestra; todo ira bien. (y olvidandonos de nuestra propia varita magica)

La persona cuya voluntad está rendida a Dios mantiene una relación con Él como la que se describe en la parábola de la vid y los pámpanos. Dice: «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho» (Juan 15.7).

La rama depende de la vid y vive unida a ella. A su vez la vid le proporciona de todo lo que necesita, lo que trae como resultado frutos abundantes.

Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes.

Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno. Salmo 139:23,24.